miércoles, 15 de diciembre de 2010

Corolario gráfico al post anterior con "pastillita" de sadismo.

Dijimos, en la entrada anterior, que la "nueva gobernabilidad" actúa "desde dentro" de la movilización social, con el objeto de disciplinar y controlar desde la inmanencia de los acontecimientos para desactivar cualquier germen antisistémico.
El artista REP expresa, tal vez, ese sentido en la siguiente viñeta, publicada horas después de la desocupación disciplinada del predio del Parque Indoamericano de Bs. As.:



La "nueva gobernabilidad", el nuevo arte de gestionar las poblaciones tiene por objeto darle un poco más de "hilo de carretel" al capitalismo. Ahora, la gestión política, le exige a los excluidos, a los trabajadores, disciplina y virtud. "Si quieren vivienda, ni se les ocurra tomar propiedad pública o privada", dicen los funcionarios... Vaya paradoja de un estado "nacional y popular" que legitima con institucionalidad y discursos la ajenidad, la separación entre trabajo y capital. ¡Al pueblo se le recomienda virtud, al capital grata acumulación!! Es decir, en terminos marxiamos: la lisa y llana expropiación de un sector por otro. Y eso es bueno, nos dicen, es "nacional y popular".
Donatien Alphonse François (el Marqués de Sade) reflexiona a través de uno de sus personajes libertinos: "...la virtud es útil a los demás (dicen los sofistas del sistema) y en este sentido es buena, ya que si es dado de no hacer más que el bien a los demás, yo, a mi vez, sólo recibiré el bien. Este razonamiento no es más que un sofisma: por el menguado bien que yo recibo de los demás... hago un millón de sacrificios que no me resarcen en nada. Al recibir menos de lo que doy, hago un mal negocio, soporto mucho más daño de las privaciones originadas por el hecho de ser virtuoso...; como el arreglo no es equitativo, no debo pues someterme a él... Queda ahora el mal que puedo causar a los demás por ser ... vicioso, y el mal que yo a mi vez recibiré si todo el mundo se me parece. Admitiendo una completa circulación de vicios, me arriesgo seguramente; pero la pena experimentada por lo que arriesgo es compensada...; y aquí es donde la igualdad queda restablecida, donde todo el mundo, más o menos, es igualmente feliz, lo que no ocurre, ni podría ocurrir, en una sociedad donde unos son buenos y los otros malos, ..."

Clarito. En una sociedad perversa, injusta, obrar virtuosamente es inequitativo para el que obra bien...
Después vendrán los kantianos, los habermasianos para convencernos de los beneficios de la virtud... revolucionaria..., y a darle letra a los políticos que retroalimentarán el esquema: "disciplina, votos nacionales y populares..., si no botas!!!"
La casa está en orden.

2 comentarios:

Juan Rizzo dijo...

Ese texto de Sade me hace acordar mucho a la actitud del Jesús de El Gran Inquisidor, de Dostoievsky. Vos dirás que es todo lo contrario, pero yo no estoy tan seguro...
El Marqués pide demasiado... Y lamentablente la política (incluso la revolucionaria) se compone de promedios. Si todos tuviéramos la divina perversión de los personajes de don Alfonso, no estaríamos teniendo esta conversación. Además, en el fondo termina reivindicando la igualdad como meta, y la compensación por el riesgo tomado (bastante kantiano, me parece).
Igual están muy buenos los últimos posts (ya se extrañaba). Ah, y perdón por el pesismismo, es uno de mis pocos vicios... ;-)
Un abrazo,
Juan Rizzo.

josé luis sabellotti dijo...

Juan,
gracias por tu comentario.
El Jesús pintado por el Gran Inquisidor es el tipo utópico que con sus quimeras e ilusiones no toma en cuenta la natural "baja estofa" de los seres humanos. Por eso el inquisidor le dice, y en eso es cierto se parece a Sade, que los hombres más que libertad lo que buscan es pan y circo, más que incertidumbre el milagro... No estoy seguro que el Marqués pida mucho... En realidad, la mayoría actúa como dice el Marques y justifica sus acciones con mucha lógica politicamente correcta.
Justo antes de leer este comentario estaba leyendo un cuentito de H. de Balzac donde desliza un comentario sobre cierto uso de los discursos: "esa alma con dos patas... tomará siempre por verídicas las cosas que mejor halaguen sus pasiones, acaricien sus oidos y sirvan sus amores: de ahí la lógica."
Hay igualdad, dice Sade, en tanto obremos como nos plazca sin reivindicar ninguna virtud quimérica, no kantianamente (cualquier universal trascendental es el Jesús del Inquisidor), bastante hedonista y utilitarista; habrá desigualdad, en tanto la "mala conciencia", la culpa y el bovarismo sigan reivindicando sus quimeras. Unos querrán ser virtuosos con gran costo para ellos y otros la pasarán "bomba".
Una ultima cosa, en la cita cometí un olvido, la "compensación" de la que habla Sade es el placer!!!
Un abrazo.
JLS