miércoles, 13 de marzo de 2013

Resistencia simbólica.

Pasan los días, meses, años y el "relato nac&pop" sigue ganando adeptos; decíamos en la última y vieja entrada anterior. Mucha gente, como decía Vaneigem, es permeable al relato, tanto por su dependencia clientelar a la política de turno, como por cierta complicidad oportunista. Los maquis simbólicos, resistentes a las concepciones omnicomprensivas totalizantes, estamos siendo rodeados, segados poco a poco, cosechados y transmutados en la rebeldía, y poco a poco regenetizados por el relato "nac&pop". ¿Qué hacer cuando todo un conjunto de "aparatos ideológicos" están "ocupados", tomados por el discurso de la "democracia orgánica corporativa" y hegemónica de los oportunistas del populismo de turno? Algunos seguiremos resistiendo y seguiremos aprendiendo para hacer frente al "relato Leviatán" que subsume a la Argentina en la más destemplada servidumbre voluntaria de su historia política. La lucha está en los significantes, decíamos, no en los significados; como si se pudieran resignificar los tópicos comunes para relanzarlos en un renovado discurso. Para cambiar el discurso, para cambiar el relato, habrá que forjar nuevos significantes o reflotar aquellos deliberadamente ocultados por el populismo omnicomprensivo que se nos baja día a día, a cada hora. Es hora de una agenda simbólica nueva. Invito a los (im)posibles lectores a contrarrelatar el relato legitimador del populismo argentino. Tarea monumental. Sabemos que muchos "maquis", partisanos, han sido derrotados..., tal vez quede el exilio interno, el "bosque" de Bradbury, donde los rebeldes se refugien creativamente para recrear la memoria de aquellos significantes hoy "destituidos" por el relato totalizante del populismo oportunista disciplinador actual. A no aflojar. Cada día a contrarrelatar...

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La "insurgencia" se hace con "armas"

Parece cierto, así lo dice lo cuantitativo, algunos "científicos sociales" están de parabiénes con el gobierno K-peronista. Más inversión en investigación social, más "conicet" para lo filosófico-social. Claro, en tanto los investigadores "compren" los tópicos en boga y se subsuman en la dirección y para la justificación de la extensión del régimen simbólico nacional y popular. Y así circulan con potencia los tópicos comunes: "inclusión" social, lucha contrahegemónica nacional y popular, y toda la parafernalia estilistica y retórica del "relato" de la resignificación K.
Me viene a la memoria una cita que rescaté de un texto de R. Vaneigem, Tratado del saber vivir para uso de las jóvenes generaciones; parrafito que dice: "Actualmente las gentes están invitadas a una gigantesca cacería de mitos y de tópicos, pero -no nos hagamos ilusiones- son enviados sin armas o, peor aún, con las armas de papel de la especulación pura, al pantano de las obligaciones..." (p.61)
Lindo textito, nos deja pensando.
Los agentes del campo nacional y popular invitan a resignificarlo, a reactualizarlo... y muchos marchan felices y convencidos a las "fauces" de esos mitos y tópicos (sin ver los "colmillos" que los desgarran); y son engullidos sin darse cuenta, ¿sin darse cuenta?
¿Son filósofos?, ¿son científicos? o más bien mercaderes del saber.
Un filósofo no sale "de cacería" (de mitos o tópicos del sentido común) sin armas. Tiene que ir bien pertrechado; claro, a veces uno comprende, cuando las vituallas escasean aparece la tentación del antro común. Las palabras resisten las "piruetas" eruditas.
Pero no se puede hacer guerrilla simbólica sin "conceptos de guerra", sin, incluso una efectiva, maquinaria de guerra.
La "resignificación nac&pop" es la trampa de la trama de la comunidad (organizada) corporativa argentina. Y no se puede enfrentarla sin armas, o dicho de otra manera, con los mismos significantes, o con la misma "resonancia" semántica. La insumisión simbólica requiere nuevos conceptos insumisos, nuevos significantes. Sólo así se puede desmontar la trama tejida por los "descubridores de zonceras".
Algunas armas: están ahí. Son las "zonceras libertarias", las "zonceras nominalistas", buenas y zafías armas contra aquellos mitos y tópicos que nos recluyen en la fatalidad de un supuesto "ser nacional".

viernes, 25 de noviembre de 2011

El relato kirchnerista con plazo fijo.

Ahora sí, el relato nac&pop tiene plazo fijo. A partir del 10 de diciembre de 2011, la Presidente Cristina Fernandez dispondrá de mayoría absoluta en ambas cámaras del poder legislativo. No habrá excusas. Con todo el poder de su abrumadora reelección, la señora presidenta podrá efectivizar la Reforma Financiera, la Reforma Tributaria, para transformar el esquema regresivo impositivo en uno progresivo. Tendrá el poder de hacer cumplir la Constitución Nacional, en especial el Art. 14 bis. Podrá realizar las transformaciones estructurales que el país necesita y que por lo demás expresan diariamente los diletantes nac&pop del gobierno.
Alguien diría: por fin el relato dispondrá de herramientas constitucionales para las transformaciones nacionales y populares.
Para no estar apurado (aunque llevan más de 8 años gobernando), esperemos otros 6 meses, el relato pasará de significantes, de flatus vocis a realidad material efectiva.
Además, la señora presidenta, cuenta con la trama corporativa sindical empresaria para convalidar en la sociedad civil las transformaciones que proponga la mayoría de la sociedad política.
Esperemos, son sólo 6 meses.
Veremos si el "relato" seguirá como "relato sin más", o bien el relato era un paso previo de fortalecimiento de la conciencia nacional, preparatorio del material: "proyecto nacional".
Tengamos fe... ¿Será así, sucedera esto? O más bien estaremos entrando en la fase final del relato kirchnerista.
Porque, me imagino, quién podrá seguir sosteniendo el "relato" si éste no se traduce en praxis concreta.
Bueno..., el peronismo da, en especial para sostenerse en el poder apelando al magmático imaginario forjado por la exitosa contraofensiva católica-corporativa del siglo XX (la trama de la que hablabamos), que vino a redefinir y a reconfigurar la estructura de clases de la sociedad argentina (clases populares obedientes a la estructura "señorial" heredada). Contraofensiva aquella, que configuró, además, una trama social y política con una estructura de partido policlasista y sindicalismo corporativo obediente. El peronismo es efectivo en la utilización e invención de un "primitivismo político a la Argentina"; sostenido y justificado por un imaginario que nos tiene agarrado de las "pelotas" y nos impide (nos (E)vita) construir una alternativa realmente democrática y libertaria.

viernes, 2 de septiembre de 2011

La trama que entrampa.

Entonces: ¿cuál es la trama que entrampa a la sociedad argentina en el nacionalpopulismo? (Uno está tentado a escribirlo con "z" atento al fascismo de la Triple A y de montoneros, entre otras expresiones del peronismo) Preguntémonos: ¿cómo se consolidó la trama de captura social nacional-católica corporativa, que capta energías rebeldes?; ¿Cómo se sostiene y se reformula, y parece el "eterno retorno" de un primitivismo premoderno, prepotente, preindividual?; ¿qué trama embrolla, entrampa, repliega, las potencias individuales, condenándoles a las impotencias del patronazgo que promueven los mitoides de la teología política "nacional y popular"?
Aquí, por ahora, sólo conjeturas, esbozos y "resistencia partisana". Es difícil la guerrilla semiótica, la trama tiene entramado vastos territorios teóricos y prácticos. Aparece en la cultura argentina, a veces insólitamente conviviendo y a veces generando crisis, profundas contradicciones entre hegemonías. Y esto es lógico que suceda. Lo triste es percibir que uno (y muchos) nada tiene que ver con ellas, que repudia a estas por ser expresión, modos de captura del Leviatán social y estatal. Por un lado, los famosos sectores oligárquicos, diversos, y a veces con intereses contrapuestos. Expresión, también, del "microfascismo" vernáculo. No es que sólo le interese exportar y, entonces, "la pucha" dicen los nacionalpopulares les cuesta agregar valor industrial a los productos argentinos. No, sólo le interesa, como es propio de todo sector del capital: maximizar beneficios. Y si eso lo puede hacer, más rápido, a través de las enormes riquezas agrícolas del país, lo hace por ahí. Si el máximo beneficio lo obtiene parasitando al Estado, "chupándole" subsidios y así tímidamente manufacturando producto, lo hace por ahí, en tanto oligopolice o monopolice "nichos" del mercado interno. El "relato" nacionalpopulista habla de la falta de "conciencia nacional" de estos sectores y por eso los presentan como enemigos oligarcas, en tanto no se convierten y asumen ese mitoide absurdo y contra-natura de "empresariado nacional". En el capitalismo, el capitalista maximiza beneficios y en su ecuación económica no entran acciones sociales con arreglo a valores morales o éticos, sino sólo la "ética" de la racionalización con arreglo a fines (Weber); y esto pasa acá, en la China o en Marte..., o mejor, en Pandora!!!
Por otro lado, el vasto "partido" de los creyentes, de los seguidores, de los acólitos, del mito que afirma que los argentinos, los latinoamericanos ¡¡"inventamos la pólvora"!! Que sostiene que la resistencia anticapitalista puede llevarse a cabo por una "reforma espiritual" del empresariado y sus siervos. Que lo que importa es construir un proyecto de país integrado, "sin exclusiones", sólo bastando con tímidas redistribuciones (clientelares) de la riqueza; sin cambios estructurales. Para ello, un "festival" de subsidios especialmente al empresariado campesino, citadino y financiero. Y un "festival" de la tristeza y la impotencia de aquellos captados por el clientelismo político. Estos "partidarios" construyen "la trama", y disponen de medios: económicos, pues manejan el estado y son como el "pulgón", casi inextinguibles, diría Nietzsche. Pero además, como una expresión de "cabotaje" del hombre unidimensional posfordista, están convencidos de que la "pólvora" la inventaron ellos, y repiten, en cada lugar y ocasión, el microfascismo teórico de su "cantinela".
Al mejor estilo patrimonialista de los órdenes de dominación política tradicional, usan lo público como dispositivos de captura de las individualidades; enseguidas subsumidas y seducidas por los mitos tribales de la identidad popular, del proyecto nacional..., etc. "Flatus vocis"
Y por algún lado, desertando, en las perifierias, como aquellos memoriosos de Bradbury, dedicados a almacenar en la memoria los libros prohibidos, están las micro-partisanías que aborrecen los espíritus de tribu, la captación de las potencias individuales y por todos los medios intentan "devenir revolucionariamente individuos".
Pero la trama está ahí, en la primera de cambio de atención, atrapa. Hay que estar alerta. Porque a veces los nacional y popular se disfrazan de socialdemócratas y son tipos encantadores. (Cuantos favores le ha hecho la socialdemocracia argentina al nacionalpopulismo telúrico)
Y así lo público, el estado, se propone el lugar desde donde edificar la "comunidad organizada"..., aunque haya "anos contra-natura por doquier"!!! Lo importante es seguir "chupando", "viviendo" de la trama; contener, clientelar, mesetear a los empobrecidos por la bestia del Leviatán del capital. Y seguir, construyendo mil y uno mitoides para entrampar a las conciencias débiles...
Sin embargo, los "nominalistas de izquierda" seguiremos en la resistencia.

lunes, 22 de agosto de 2011

Cristina, el poroto y la trama.

El triunfo de la presidenta Cristina Fernandez DE Kirchner ( el DE es importante para un/a peronista, para señalar pertenencia e indicar a quién se le debe lealtad) en la última consulta al padrón electoral (14.08.2011) ratifica, no tanto la continuidad del Poder del Estado, sino la confirmación del "estado del poder" en la Argentina. Por supuesto, es difícil intentar una exhaustiva "radiografía" del poder en el entramado social de la Argentina contemporánea. Pero es una tarea teórica necesaria. Ensayemos aproximaciones.
Foucault, Deleuze, Guatari y otros, han explicado que el Poder político no es una concentración en la que el Estado aparecería como el "único" ejecutante ético de valores que la sociedad promovería o padecería dialécticamente. Para ellos, el Estado, entre otras instituciones, es un dispositivo, una máquina que expresa de un modo temporal, el estado, la circulación, la fluidez de las formas intersubjetivas de ejercerse el poder. El Estado no es más que la expresión del modo hegemónico, dominante, en que se ejerce el poder en las relaciones sociales. ¿Y cuál es el modo común, que subsume otros, de circulación del poder en la Argentina?
Sin rodeos, el paternalismo populista ha calado hondo en las relaciones sociales de la sociedad argentina. Sin duda, el peronismo, sucedáneo de la ofensiva contrahegemónica católica iniciada a fines del siglo XIX contra la modernidad liberal, expresa del mejor modo el espíritu "argento" del bovarismo social. Aquel que deposita en una trascendencia el saldo de la impotencia propia, pura construcción imaginaria de la consciencia desgraciada cristiana. Saldo que se propone "pagar" a través de la sumisión a alguna otredad maquínica. En los tiempos premodernos era la Iglesia Oficial la encargada de la tarea; hoy, y en el caso concreto del giro corporativo del Estado Argentino, impreso en los últimos 70 años, se conformó un Estado "familiar", como "comunidad organizada" que sea capaz de contener la supuesta impotencia de los desfavorecidos. El peronismo es la mejor expresión de ese "bovarismo social", capaz de empuñar la maquinaria estatal con eficiencia; no tanto para forzar la regulación de la libertad predadora, sino para "mesetear" la pobreza, contenerla, "bajo el ala" de un estado paternalista. Ayer fue la Fundación Evita, hoy la supuesta "redistribución de la riqueza" en la forma de subsidios clientelares no transformativos, que sólo estimula el consumo de los fetiches del mercado; muy lejos de una efectiva transformación de las relaciones sociales con justicia social; por el contrario fortalecedores de la estructura social opresiva.
Gracias al "poroto", sojización demencial del espíritu del capitalismo agrario vernáculo, el Estado argentino logra una inmensa recaudación fiscal que luego convierte en subsidios a los grupos económicos, a la banca, entre otros grandes beneficiarios, y lleva adelante una redistribución "mesetaria" de la riqueza para sostener un mínimo consumo, que incluso fortalece a los mismos grupos económicos subsidiados por el otro lado. De un lado o del otro se contiene solo temporalmente la caída de la tasa del plusvalor de las grandes corporaciones económicas y se conserva la impotencia del acceso al consumo inmueble o potente de la mayoría de la población.
Mientras "la familia estatal" provea voy zafando, vamos zafando; sé, sabemos, que poco cambia; me cuesta, nos sigue costando, el acceso a la propiedad necesaria o al trabajo genuino; pero, ya vendrá, pienso, pensamos... un no sé qué. Entonces sigo, sigamos...; apuesto, apostemos a la "conservación" del gobierno; te acordás, nos acordamos, de la crisis en la que nos dejó el neoliberalismo que desmanteló el estado de bienestar argento-peronista anterior.
En los bordes del nihilismo actual y cercano, como intemperie permeable al microfascismo reaccionario; en la nostalgia de un estado de bienestar corporativo y protector, "evitista" o "evitador", que "(E)vita" otras relaciones sociales posibles; se sigue fortaleciendo con prácticas y con votos de "consulta" a un "estado paternalista del poder". Populismo, que muy católicamente se capilariza de abajo hacia arriba, y en el "arriba" del poder se condensa imaginariamente en el liderazgo paternal protector.
¿Quedará la socialdemocracia republicanista como alternativa a ésta trama social esbozada?. "Difícil que el chancho chifle"..., para que "chiflar" (cambiar prácticas, imaginar otras posibilidades), si el orden del patronazgo... de la granja nos convida migajas. Sobre si habrá "rebeliones en la granja"..., esperemos que por esta vez no sean los cerdos sus conductores.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Corolario gráfico al post anterior con "pastillita" de sadismo.

Dijimos, en la entrada anterior, que la "nueva gobernabilidad" actúa "desde dentro" de la movilización social, con el objeto de disciplinar y controlar desde la inmanencia de los acontecimientos para desactivar cualquier germen antisistémico.
El artista REP expresa, tal vez, ese sentido en la siguiente viñeta, publicada horas después de la desocupación disciplinada del predio del Parque Indoamericano de Bs. As.:



La "nueva gobernabilidad", el nuevo arte de gestionar las poblaciones tiene por objeto darle un poco más de "hilo de carretel" al capitalismo. Ahora, la gestión política, le exige a los excluidos, a los trabajadores, disciplina y virtud. "Si quieren vivienda, ni se les ocurra tomar propiedad pública o privada", dicen los funcionarios... Vaya paradoja de un estado "nacional y popular" que legitima con institucionalidad y discursos la ajenidad, la separación entre trabajo y capital. ¡Al pueblo se le recomienda virtud, al capital grata acumulación!! Es decir, en terminos marxiamos: la lisa y llana expropiación de un sector por otro. Y eso es bueno, nos dicen, es "nacional y popular".
Donatien Alphonse François (el Marqués de Sade) reflexiona a través de uno de sus personajes libertinos: "...la virtud es útil a los demás (dicen los sofistas del sistema) y en este sentido es buena, ya que si es dado de no hacer más que el bien a los demás, yo, a mi vez, sólo recibiré el bien. Este razonamiento no es más que un sofisma: por el menguado bien que yo recibo de los demás... hago un millón de sacrificios que no me resarcen en nada. Al recibir menos de lo que doy, hago un mal negocio, soporto mucho más daño de las privaciones originadas por el hecho de ser virtuoso...; como el arreglo no es equitativo, no debo pues someterme a él... Queda ahora el mal que puedo causar a los demás por ser ... vicioso, y el mal que yo a mi vez recibiré si todo el mundo se me parece. Admitiendo una completa circulación de vicios, me arriesgo seguramente; pero la pena experimentada por lo que arriesgo es compensada...; y aquí es donde la igualdad queda restablecida, donde todo el mundo, más o menos, es igualmente feliz, lo que no ocurre, ni podría ocurrir, en una sociedad donde unos son buenos y los otros malos, ..."

Clarito. En una sociedad perversa, injusta, obrar virtuosamente es inequitativo para el que obra bien...
Después vendrán los kantianos, los habermasianos para convencernos de los beneficios de la virtud... revolucionaria..., y a darle letra a los políticos que retroalimentarán el esquema: "disciplina, votos nacionales y populares..., si no botas!!!"
La casa está en orden.

martes, 14 de diciembre de 2010

Maquiavelo, gobernabilidades y Villa Soldati.

L. Althusser en La soledad de Maquiavelo destaca una de las innovaciones teóricas del florentino: en una sociedad en transición, en una sociedad en crisis, la construcción de un nuevo estado (nacional) necesita de un nuevo tipo de soberanía, de un nuevo Príncipe, capaz de configurar una nueva gobernabilidad alejada de la vieja gobernabilidad feudal. Aquella sociedad en transición, del feudalismo al capitalismo, exige, lo advertía Maquiavelo, un nuevo estado en condiciones de "congelar" institucionalmente un nuevo tipo de articulación entre la configuración burguesa en ascenso y los gobiernos.
Maquiavelo sabe muy bien, lee Althusser, que el poder no nace del "lenguaje mítico del iusnaturalismo burgués", sino de la fuerza, de la capacidad de consolidar y legitimar socialmente el poder político. Sabe el florentino que la efectiva gobernabilidad del Príncipe va a depender, en el nuevo escenario de movilización de la incipiente revolución burguesa, de la eficiencia de las "técnicas" de control social de las multitudes en movimiento. Sabe, que para asegurar la nueva gobernabilidad del Soberano, el Príncipe necesita legitimar su externalidad institucional con determinadas artes de gestión de lo público. Por eso, los gobiernos, si quieren sostenerse y reproducir el poder, tienen que tener muy en claro cual es el territorio social en el que van a desplegar las técnicas de dominación, pues dos peligros, dice Maquiavelo, lo acechan: caer en la tiranía y el odio popular. Para evitarlos es preciso "enraizar" el poder en el pueblo; es decir, "maquiavélicamente" dicho: articular y atar eficazmente los sectores sociales relevantes con la institucionalidad gobernante. Esta inteligencia en la gestión y en el arte de gobernar poblaciones, reconfigurando la gobernabilidad, se hace más urgente y difícil cuando las sociedades atraviesan lo que A. Gramsci denóminó: crisis orgánica y no crisis políticas. En estas últimas, en las crisis políticas la activación de los mecanismos consolidados bastan para el control, para la reconducción y la disciplina social. En cambio, en épocas de crisis orgánicas, la sociedad (civil) se desconecta y desfasa de la institucionalidad política, lo que trae aparejado una profunda crisis de legitimidad de las instituciones públicas, y en lo social una diversidad de situaciones que se juegan entre la degradación y la creación potente, capaz de desestabilizar, no dialécticamente, sino afirmativamente el sistema; de ahí lo imperioso de activar una nueva gobernabilidad, en tanto se quiera reproducir y consolidar la configuración social establecida; en nuestro caso: la socialización capitalista. Nuevo "maquillaje" de gobernabilidad, nueva institucionalidad, para una misma matriz de valorización y acumulación privada de capital.
En nuestra época se agudiza la crisis orgánica del capitalismo, arrojando a multitudes enteras por fuera de los mecanismos básicos de "integración" de la socialización capitalista. La sociedad capitalista actual profundiza su incapacidad congénita de exclusión social; no tiene capacidad para asegurar a las poblaciones el acceso a las necesidades y a la apropiación de uso básicas. Por eso nos encontramos en una "sociedad en movimiento", en transición, hacia un incierto futuro que sólo la historia venidera dilucidará.
Por lo pronto, nuestros gobernantes parecen entrever la necesidad de activar nuevas formas, nuevas técnicas, para gobernar a las poblaciones. Los nuevos escenarios sociales exigen nuevas gobernabilidades. No alcanza con las técnicas tradicionales de control y represión social. Los mecanismos tradicionales del disciplinamiento están agotados al agotarse el Estado de Bienestar. Mucho de esto entrevió M. Foucault en su curso "Seguridad, territorio, población". Las elites dominantes comienzan a darse cuenta de la necesidad de una nueva manera de atender los desbordes sociales, para contenerlos, reconducirlos y eventualmente reprimirlos. Comienzan a darse cuenta de la necesidad de controlar la movilización social "desde adentro", desde la inmanencia, ya no alcanza con la externalidad de la fuerza disciplinante de los mecanismos tradicionales de contención e inclusión social. Controlando desde su interior a cualquier movimiento, movilización o desborde social para poner en juego elementos de desactivación de toda posible insurgencia antisistémica. Las vías tradicionales de disciplinamiento social, que hacían uso inmediato de la represión a la menor movilización social ya están agotadas y en gran medida han perdido su legitimidad. Para las "viejas" gobernabilidades estatales toda movilización social debía ser reencausada y ordenada, y, en ocasiones, activaba algunas reformas sociales y un reacomodamiento de la crisis política. Hoy, las nuevas gobernabilidades comienzan a advertir que más bien conviene alentar determinados tipos de movilización social, para activar desde dentro elementos de desactivación de gérmenes antisistémicos y activar elementos de una nueva manera de articular los movimientos con el gobierno y el estado.
En los sucesos que vienen abriéndose paso a partir de la toma del "Parque Indoamericano" en Villa Soldati de la ciudad de Buenos Aires, se advierte el tire y afloje, la disputa, el choque, entre estas dos maneras prácticas de entender la gobernabilidad de las poblaciones. Por un lado, el gobierno de M. Macri preocupado en cuidar las formas de la vieja gobernabilidad, porque considera que con esas prácticas puede medrar y obtener legitimidad de la clase media bonaerense. El viejo estilo conservador popular remozado: gobernar eficazmente y reprimir rapidamente toda movilización social desde la externalidad. Ellos saben que nada tienen que ver con los pobres, ni nada quieren tener con ellos, son algo molesto que hay que disciplinar al viejo estilo. Pero falla el macrismo al no advertir que la sociedad cambió.
Mientras tanto el gobierno nacional, que mejor entiende la necesidad de una nueva gobernabilidad, se "frotó las manos", disfrutando de como fracasaba el viejo estilo. Por eso, al principio del conflicto, entregó a la policia federal como fuerza de choque represiva del viejo estilo. Se alejó del conflicto para dejar mal parado al gobierno de M. Macri. Pero, con el correr de las horas, se dio cuenta que el naufragio del viejo estilo también puede salpicarlos a ellos. Pronto se dieron cuenta que era necesario intervenir en la crisis y activar inmediatamente el nuevo estilo de gobernabilidad, actuando articuladamente con la movilización social para reconducirla y desactivar los gérmenes antisistémicos de la misma.
Hasta ahora, los Kirchner han sido eficaces a la hora de poner en marcha la nueva gobernabilidad, veremos si eso alcanza para hacer frente a la feroz crisis orgánica del capitalismo argentino.