martes, 23 de marzo de 2010

Justine y los virtuosos del ser.

Donatien Alphonse François comienza su libertino "Justine":
"La obra maestra de la filosofía consistiría en desarrollar los medios que la Providencia emplea para lograr los fines que se propone respecto al hombre, y, después, trazar algunos planes de conducta que pudieran dar a conocer a este desgraciado individuo bípedo la forma en que debe andar por la ruta espinosa de la vida, a fin de evitar los raros caprichos de esa fatalidad a la que se da veinte nombres diferentes, aunque todavía no se ha logrado conocerla ni definirla."
Sabroso texto, con muchos condimentos, mucha symploké para tirar hilos semióticos.
Los esencialistas "realistas", los idealistas del sujeto, los materialistas idealistas (valga el oxímoron) recargados de teodicea se proponen entender los "caprichos de la fatalidad" para relatar la esperanza y los "fines de la Providencia". Dicen tener como aliados las "leyes" de la historia. ¿Cómo? De diversas maneras se proponen la construcción de una razón, como facultad de captación de las esencias o, mejor, como facultad trascendental. El saber sabio universal para legitimar determinados "cosmos sociales" en tanto el devenir de las pulsiones vitales queden subsumidas en un deber-ser trascendente develado.
Se preocupan por develar una physis universal, una naturaleza antropo-ontológica que eche pistas para forjar valores "auténticos", no para reconciliarse con "la ruta espinosa (y trágica) de la vida", sino, todo lo contrario, más bien reconducirla, borrando su inmanencia necesaria, cartografiando en un plano trascendente superpuesto los relatos universales (abstractos) del deber-ser.
En esa línea, ciertos pensadores de "cabotaje", sin salirse de las costas señaladas, dicen navegar por otras orillas, pero nos engañan. Ciertas corrientes del historicismo "nacional" (symploké paradigmática de las cabezas nac&pop, hoy nak&pop) siguen dándole vueltas a los mitoides "providenciales" de "nuestro destino", en vista de diseñar algunos "planes de conducta". En esa tarea se sienten maestros de filosofía.
Los más, echan mano de Hegel o de Heidegger con usos específicos. Para su "cajita de herramientas" de legitimación de determinadas prácticas y valores de tribu, recepcionan la historización o temporalización del ser que aquellos filósofos hacen.
¿Para qué? Recordemos, para evitar los "raros caprichos de esa fatalidad..." Y ¿por qué Hegel, por qué Heidegger?
Porque a uno (Hegel), le urge que la fatalidad de la "substancia" devenga "sujeto histórico" develado, situado y objetivado en instituiciones-dispositivos para la construcción del ordén ético del Estado; que lo inmovil se ponga en marcha racionalizándose(!?), siempre y cuando la marcha esté comandada por la autonomía de lo ético y político "racional", develado por las rumflas y vanguardias de turno. Al otro (Heidegger) le preocupa recuperar la localidad histórica de la substancia popular, como auténtica esencialidad identitaria; sin advertir que cualquier localización identitaria es producto de las "máquinas sociales y culturales" que las crean. Ser-en-un-mundo inintencionalmente, es mejor, pero si se cae, recuperar la inintencionalidad de la Historia Tradicional, ese núcleo ético-mítico amenazado por, como dijo un coprolítico ministro de la dictadura militar, los que "piensan en exceso" en otros mundos.
En los dos, late un "espíritu de captura"; en uno el sujeto develado racionaliza (y captura) su historia y la hace la Historia (capturada); en el otro, recuperar las tradiciones (de captura) para forjar lo auténticamente Na(z)ional.
Los dos quieren re-ligar desde una trascendencia, para ellos será "La" trascendencia por fin develada.
Uno reconciliándonos con el saber absoluto (del "Imperio del derecho..."??). El otro con la develación de lo "auténtico" e "inintencional" de las tradiciones.
Los mitoides del "mundo" como totalidad inintencional, re-ligante, forjador de esperanzas y quimeras. La ilusión de un destino, de un pueblo, de una nación, de una vanguardia. ¿Placebos contrahegemónicos de los kairós de la multitudo.
Siempre, en los dos, la historia como MUNDO, como trama apolínea prefigurada por filosofemas de legitimación y por los dispositivos biopolíticos; siempre advirtiéndonos del peligro de caer y extraviarnos en una dialéctica sin reconciliación o en una ruptura con los valores dominantes, el peligro de la deserción...
Justine, ¡Date cuenta!, diría Sade, dejá de embrollarte con aquellos que construyen "metáforas de mundos" sin advertir su caracter imaginario, o mejor, tribal, en general, para justificar las virtudes prescriptas por las rumflas dominantes. Abandoná las Providencias teleológicas trascendentes. Tu hermana tiene razón: una buena dosis de caos puede reabrir otros cosmos...

jueves, 4 de febrero de 2010

Desencializando la política. (2)

Del derecho natural como esencia, como deber-ser, al derecho como poder-ser. En esto consiste la revolución ontológica política de la modernidad.
La filosofía política de Hobbes retoma el materialismo político de las filosofías contratradicionales. Nuevo enfoque. Ya no más justificación, legitimación del poder por "derecho" de estamento de localización priviliegiada, por asimetría del campo político. El enfoque moderno desencializa, poder-hacer, potencia.
La cristiandad feudal echaba mano del aparato conceptual platónico-aristotélico para "racionalizar" la justificación de la comunidad universal buena, además de querida por Dios según mediación magisterial, se consideraba el orden natural de la realidad política; luego dentro de ese marco se comprendía la libertad. Filosofía y Teología atadas a una Idea de Ser Superior y Bueno como fundamento de la universalidad, la ecúmene, cristiana.
Al interior del orden feudal europeo in-surge una clase social que pretende otro orden. Las prácticas comienzan a trastocarse, la teoría también. Va apareciendo entonces otra praxis. Se necesita otro aparato conceptual. Una nueva ontología política.
En eso aparece Hobbes echando mano del incipiente aparato conceptual que venía contituyéndose con la mecánica de Galileo.
Observemos el "principio de la relatividad inercial" de Galileo. En síntesis, consiste: Queremos encontrar las leyes del movimiento, ¿qué hacemos?, conviene elegir un sistema de referencia, el más simple que podamos. La más simple forma del movimiento (prestemos atención!) es la del "cuerpo libre", es decir, la del cuerpo que no se encuentra constreñido por ninguna acción exterior (!!). Sin fuerzas externas coaccionantes puede observarse el movimiento libre, con velocidad constante, sin límites, pura inercia. (La cosa va tomando color)
El sistema de referencia se llamará inercial. Y veamos sus propiedades: su característica principal en el sistema considerado es la HOMOGENEIDAD e ISOTROPÍA del espacio y lo ABSOLUTO del tiempo. Estas propiedades son fundamentales porque hablan de la EQUIVALENCIA del espacio-tiempo para cualquier cuerpo en movimiento, en cualquier dirección, en el sistema de referencia considerado. (Esto, lo sabemos, queda hecho "hilachas" con la mecánica cuántica, pero eso es otra historia, o mejor otra física, ¿será otra política?)
Ahora bien, si dos sistemas se mueven rectilínea y uniformemente uno con respecto del otro y uno de ellos es inercial (es decir, que confirma para su sistema la homogeneidad e isotropía del espacio y lo absoluto del tiempo), será evidente, ¡y agarrate catalina!, que el otro sistema también lo será. El otro también será inercial. Y es más, puede haber tantos sistemas inerciales relativos unos de otros (interconectados) como consideremos.
Resulta, entonces, la equivalencia de los sistemas inerciales y no sólo con respecto al movimiento simple. La experiencia demuestra que las leyes físicas son iguales en todos los sistemas inerciales relativos; significa que las ecuaciones del movimiento no cambian. Para cualquier tiempo y lugar puede aplicarse las mismas fórmulas...
Consecuencia: no existe a-simetría, ningún sistema puede preferirse sobre los demás (!!). Igualdad de los sistemas inerciales relativos, invariancia de las leyes físicas, distribución uniforme de las leyes de la naturaleza.
Y la cosa toma color definitivo, en un nuevo "gesto" ontológico, "derecho natural" desencializado. Los Capítulos XIII, XIV y XV del Leviatan de T. Hobbes parecen la trasliteración de la línea argumental que hemos expuesto. No más esencialidad social del "polítes" frente (aunque relativo) al "idiótes". Ahora isotropía, y si es isotropía del campo político, bien podríamos decir: iso-politeía.
Vemos cómo con Galileo y con Hobbes van apareciendo otros conceptos. Y luego vendrá lo que sabemos: "inerciales políticos", o mejor, ciudadanos inerciales enfrentados y en conflicto, para los que valen las mismas leyes (derecho natural); y la solución, en el campo político, instituyendo el orden del "pacto social" para la constricción inercial del cuerpo natural para ingresar en la "inercial libertad civil". Un nuevo horizonte.

lunes, 25 de enero de 2010

Desencializando la política.

En tiempos de revolución los cuerpos chocan con violencia, pura dinámica. Es el caso de la revolución civil inglesa del siglo XVII. No hay tiempo para metafísicas sútiles, conviene la dureza del materialismo, y del materialismo que viene andando con éxito. Y en eso andaba la cinética galileana demoliendo inerciales y esenciales aristotélicos. Al filósofo T. Hobbes no le gustaba mucho las sutilezas infinitas e indefinidas de multiplicidades ambiguas, pero sabía que la concepción esencialista siempre le daría letra a los ortodoxos reaccionarios frente a la nueva sociedad burguesa que venía abriéndose paso. ¿Qué hacer?
La nueva física le va a subsidiar al filósofo inglés algunas analogías para tramar un nuevo iusnaturalismo de corte, digamos, "cinético". Ya no más, dice Hobbes para entender la política, naturalezas (substancias) esenciales que puedan prescribir la buena política. Sólo praxis de cuerpos en movimiento. Es el poder-hacer del cuerpo lo básico del tráfico social visto. El poder-hacer como derecho natural. Toda una teoría cinética de los cuerpos en conflicto; porque la lucha se suscitará, no seamos ilusos remata Hobbes, mientras no la sofrene un poder trascendente organizador de la vida civil. Nada, entonces, de esencias corporales prescriptas por ortodoxias sapienciales que mal vean la ambición, la movilidad social y el emprendimiento. Mejor, diría Hobbes, una monarquía que instituya estos valores nuevos como las virtudes de la nueva etapa histórica.
Entonces, simplemente cuerpos en movimiento, jugados en el campo de lo civil, técnica y geométricamente organizado..., total los cuerpos rebeldes serán castigados. Pero nada de regulaciones señoriales invocando esencias de noblezas asimétricas, mejor el poder-hacer como igualdad teórica y como refundación del orden social. Manos a la obra, entonces, o mejor, pluma a la tinta... Leviatan revoluciona.
Si el movimiento dinámico de choque es propio de la naturaleza de los cuerpos desinhibidos, desenfadados, para qué prescripciones esenciales que repriman la voluntad de los cuerpos en su posición. Mejor libertad... de movimiento, sabemos que a la corta se desatará el conflicto, pero conviene que la voluntad de organización se desate aquí, instaurando el Pacto Social constitutivo -La voluntad que se ata antes es el hito de la ortodoxia estamental feudal. Nada de moral y topoi tradicional para concebir los cuerpos, mejor techné que le abra "cancha" a la clase que se las trae...
El de Hobbes es el paradigma teórico - político más económico, de menor alcance y bien a la altura de las conquistas de la ciencia de su tiempo. En el inglés los cuerpos son referentes cuantificables, lo infinito todavía es externo, cuerpos sólidos localizables, capaces de formar parte de los órganos del todo civil. Incipiente episteme ya moderna.

miércoles, 20 de enero de 2010

Incauto intringulis sobre la reducción referida.

El capitalismo cognitivo (postindustrial) necesita capturar el mayor número de trabajadores con una característica especial: algún nivel de formación y de conocimientos adquiridos para que su capacidad laboral contribuya decisivamente a la valoración del capital. Así, el cognitariado necesita ser "educado", para ello se requiere la "reconversión" de la forma-escuela para adaptarla, y para ello están las gestiones educativas actuales, que a veces sin saberlo hacen los deberes.
En esta transición periférica del capitalismo argentino y latinoamericano, no sólo postindustrial, también no-industrial, las gestiones educativas "andan a tientas", tratando por sobretodo, transitar los años de gestión sin sobresaltos. Pero algo tienen que hacer, no vaya a ser que se los juzgue de meros administradores. Y hacen!, siempre "desde arriba", y qué proponen: se hace necesario reconvertir las cajas curriculares escolares para acomodarlas, a qué, no se sabe muy bien, dicen a la formación de los sujetos críticos, aunque en realidad ponen en práctica resonancias de los nuevos modelos de gestión empresarial. E irrumpe lo flexible, la formación permanente, el aprender para saber aprender, etc., digamos, necesidades de este capitalismo en transición. Así, se inventan y se multiplican nuevos espacios curriculares desde arriba, sin los análisis críticos que se requerirían. Ni se les ocurre poner al sistema en estado deliberativo y crear las condiciones (de invernadero) para que, descentralizadamente, los colectivos educativos se pregunten por el dispositivo "escuela" y puedan cuestionarse (cosa que sucede asistemáticamente en los pasillos de las escuelas) por las líneas de reconversión que se pretenden "bajar" desde las gestiones educativas; y puedan preguntarse, en definitiva, si los nuevos "ritos pedagógicos" propuestos por el general intellect pedagógico son los elegidos autónomamente por los colectivos.
En el torbellino de una sociedad capturada por los "modos" de vida producidos por el modo de producción capitalista postindustrial y no-industrial, las gestiones educativas "andan tanteando", pretendiendo renovar "pactos pedagógicos" reconvirtiendo las propuestas educativas, y no deben saber qué hacer con eso, que entre nos, llamamos filosofía!!.
Les urge y se plantean con mucha ambigüedad por cierto: necesitamos aprendizajes útiles (dicen: significativos, pero bue, se entiende), para que los sujetos ¡consigan trabajo! Bien, están bien intencionados, se proponen la inclusión... al capitalismo!
Y siguen: necesitamos conciencias críticas..., ¿cómo ahora se trata de criticar al capitalismo?... Se preguntan: ¿dónde encontramos las recetas para educar la ciudadanía contrahegemónica? Ah!!, en esas nuevas corrientes epistemólógicas... Se dicen: necesitamos "conciencias críticas" y no tanto eros platónico, ni mucho menos de la ironía cínica o la desesperanza trágica. Y del "jardín", mucho gusto, ¿qué es eso? Che, y con la filosofía, ¿qué hacemos?, y bueno dejala por ahí entre la colección enciclopédica curricular, no vaya a ser que los profes pongan el grito en el cielo.
Conclusión: todos contentos. Habrá laburo para todos.
Mientras tanto... en Trulala... la escuela y el sistema eduactivo sigue al garete. ¿No será hora de decir: ¡sombrero sombreritus convierteme en super Hijitus!? Y a empezar a dar zurra a los bandiditus (aquí, cada uno, seleccione a su Neurus).

jueves, 17 de diciembre de 2009

Corolarios intempestivos sobre la reducción de la enseñanza de la filosofía.

Corolario de la Proposición 1.
En el modo de producción capitalista la pro-sumición ("sumisión" a la producción y consumición de objetos -valores- de cambio) relevante en el campo "educativo-académico" es aquella formadora de las destrezas de dominio y transformación para el control del ámbito de lo objetual (social, también). Preparación del educando para gestionar los dispositivos de control estatales-trascendentes.
Esta formación la ofrece, en el campo de las humanidades, las llamadas "ciencias sociales", con sus metáforas de interpretación y gestión del "espíritu (popular) objetivo".
Como contrapartida la filosofía como posibilidad del pensamiento otro, antitotalitario, abre el campo de lo pro-subversivo, propone la fuga de las lógicas de la gestión de la dominación; enseña la ética de la construcción del espacio público social y no para-estatal, con improntas autonómicas sin vanguardias gestoras, porque es pensamiento con posibilidad de horizontalidad para la producción de valores de uso (conceptos) apropiados para la libertad.
El pensamiento filosófico, auténticamente practicado, es transfuga (centrífugo) del método científico orientado a la producción operativa para-estatal; la filosofía es más potente en el ámbito de la construcción de la inmanencia social.

Corolario de la Proposición 2.
La mirada progresista de corte masculino patriarcal legitima universales operativos para el cambio social (una legalidad reemplazando a otra); cree en los mitoides de las gestiones totales redentoras (un arriba salvador de un abajo sometido). Para ello requiere encontrar las matrices monistas de explicación y dilucidación de las "contradicciones sociales", es decir, "construye metáforas totales" de elucidación. Nada mejor para ello que la interdisciplinariedad de las ciencias sociales.
Asusta al "buen sentido académico" el cuenco abismático de la permanente búsqueda inacabada, configurándose y reconfigurándose en el devenir.
El pluralismo antimonista se despreocupa de quimeras absolutas...; se parece a la madre preocupada sólo por la inmanencia de su hijo y no tanto por las objetivaciones universales del "espíritu subjetivo" patriarcal.

Corolario de la Proposición 3.
El método científico propio del modo de producción capitalista valida y apuesta a gestionar la vida (individual y social) a partir de la constitución de dispositivos técnicos (universales y trascendentes) capaces de atar cada individualidad con una universalidad regulativa (por ejemplo: la Universidad como aparato estatal). Así, cada individualidad se atomiza, como substancia "conectada radialmente" con la atadura central del universo estatal, quedando en disposición para el juego anti-comunal del mercado de los valores de cambio. Perdiendo la individualidad, de este modo, la posibilidad de otras ataduras.
Estos modos de agenciar la vida se reflejan en el campo académico al conformar aristocracias (rumflas) que se legitiman a sí mismas.
Como la característica esencial de la práctica filosófica auténtica es la no pertenencia a ninguna comunidad de pensamiento; como su característica es la indisciplina sistémica; ella es acusada de mera especulación, formación de índole privada sin repercusión en el campo de la integración social; y lo que es peor, es acusada de divergente y antiinstitucional. Mejor, dicen, no insistir con ella.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Algunas proposiciones para discutir la reducción de la filosofía en la educación formal.

Vayan algunas proposiciones, a modo de tímidas hipótesis, para intentar comprender la inercia paradigmática de las gestiones educativas al reducir y minimizar la presencia de la filosofía en las instituciones escolares, secundarias y superiores.

Proposición 1. Se considera, por parte de las gestiones educativas hegemónicas, a la apropiación de la tradición filosófica heredada un conocimiento innecesario para la adquisición de capacidades y destrezas laborales útiles e isomórficas al modo de producción capitalista; aunque se le reconozca la sólida formación cultural que reporta. Acorde a una educación en los marcos del capitalismo, se entiende a la formación filosófica con escasa capacidad para la producción de "valores de cambio".

Proposición 2. Crece la tendencia a reemplazar la práctica teórica filosófica por los espacios curriculares llamados "ciencias sociales", por considerar que estos espacios posibilitan mejor la apropiación de conceptos con alta capacidad de integración crítica, solidez empírica, y con mejores posibilidades prospectivas a la hora de proponer políticas de gestión pública o privada. Mientras se considera al ejercicio del pensamiento filosófico, en los "corrillos" del buen sentido académico, mera especulación existencial y escasa capacidad para forjar conceptos útiles y operativos para la crítica y la prospección social.

Proposición 3. El pensamiento filosófico practicado autenticamente tiene la tendencia a fugar del control de las "cofradías intelectuales" (rumflas) que hegemonizan o se proponen contrahegemonizar la praxis educativa. Razón por la cual, lo torna un poco mas incontrolable para estos sectores, por la alta capacidad crítica y anárquica que tiene.

Proposición 4. La imposición de un canon historiográfico en la enseñanza formal de la filosofía profundiza el convencimiento de que el aprendizaje de la tradición filosófica es meramente ilustrativo y de comprensión de determinadas concepciones del mundo que marcaron los desarrollos históricos. Considerando, además, a la apropiación de estos conceptos y prácticas de argumentación propios de un pensamiento metafísico inocuo para el cambio social.

Estas propisiciones requieren demostración. Sirvan para la polémica.

domingo, 29 de noviembre de 2009

¿Por qué se reducen los espacios curriculares de filosofía en la escuela secundaria entrerriana?

Primavera de 2009. Paraná, Entre Ríos.
En estas tierras, en donde minoritarios maquis semióticos, resisten la cultura política vigente, contemplamos una nueva reducción de la presencia de la filosofía en la curricula de la escuela secundaria entrerriana.
Les acerco dos breves comentarios sobre la reducción operada por la gestión educativa peronista a los espacios curriculares de filosofía en la escuela secundaria entrerriana, una vez presentadas oficialmente las "cajas" curriculares de las diversas modalidades del nivel. Una vez más quedó relegada y depotenciada.
Particularmente grave es la situación en las escuelas para jóvenes y adultos (nocturnas), en donde, en algunas modalidades fue eliminada. Situación que además, hace peligrar la fuente laboral de muchos compañeros docentes y profundiza la poca presencia de la filosofía en la formación escolar.

Pensemos por qué una gestión peronista reduce la presencia de la filosofía en la escuela:
• En primer lugar, es coherente la gestión peronista al relegar, y en algunos casos eliminar, la filosofía de la escuela secundaria entrerriana, porque una de las tareas del filosofar es impugnar críticamente las prácticas sociales y políticas basadas en la subordinación, el paternalismo y el "clientelismo" cultural y político; porque, además, el filosofar abre la posibilidad de criticar nociones totales y míticas como: patria, nación, pueblo, tradición, capitalismo, estado, ilusiones de identidad fija, etc., quimeras, justamente, de la cultura política peronista. El filosofar es subversión de tradiciones, y lo que es más peligroso para el orden y los símbolos establecidos, crítica de las culturas políticas totalitarias. La filosofía y el filosofar es, como en sus orígenes, la mejor escuela de ciudadanía.
• Por otro lado, el filosofar es esencialmente terapéutico para quien lo práctica auténticamente. Tal como lo entendía Epicuro, la filosofía es la mejor "medicina" para aprender a vivir, individual y colectivamente. Podríamos agregar al difundido título: "Más Platón, menos prozac", más filosofía, menos neurosis social, más filosofía menos superstición y fatalismo, más filosofía, menos ilusiones quiméricas. Y por contrapartida, menos filosofía, más religión; menos filosofía, más dependencia de los caudillos de turno; menos filosofía, más impotencia social...; sin duda, es coherente la gestión política entrerriana.

Sirva esta breve intervención teórica para polemizar y pensar juntos.