lunes, 19 de mayo de 2025

La "mochila" partisana

 Con P. P. Pasolini y el 🧉:

"La obsesión se ha perdido, convertida
en fragante fantasma que se despliega
en días de luz grande y silenciosa"

A Pasolini le preocupaban las perdidas relevantes para la constitución de una sociedad comunista. La modernidad capitalista le "hizo trampa" a los partisanos comunistas, les hizo creer que la nueva sociedad se edificaría con la destrucción de todo... lo viejo. Una extraña dialéctica. La sociedad burguesa no solo desgarró los lazos tradicionales, como sabemos, también instaló esa "luz grande" del progreso personal... silencioso. Las viejas obsesiones por el cuidado de lo familiar, de lo amical... y de lo común sin mercado, cada día pierde una "batalla" más. Los partisanos del pensamiento no debemos perder de vista estas victorias burguesas y apuntar contra ellas nuestras resistencias.

domingo, 24 de noviembre de 2024

El sionismo no deja espacios al Resto...

  Cada día que pasa voy comprendiendo mejor a la vía sionista de la tradición judía como una vía "total"-totalitaria que traiciona la esencia fundamental del ser judío, al  no dejar espacio, por subsumir, en su proyecto de "estatalidad nacional", no solo al Resto fiel de Israel que prepara la venida del Mesías, sino también el negarle a todos los pueblos la posibilidad de encontrar en Jerusalén "el centro" de una universalidad "revelada" y profética, muy capaz de poner siempre distancia de toda divinización de lo secular [Estatal]. En la que "lo judío" es solo el símbolo de un destino.
  Como entendía Franz Rosenzweig la esperiencia judía, la vida judía, se despliega y contiene justificación como pueblo elegido, en la medida que  mantenga distancia de las "nacionalidades". Por ello, definirse "israelí" de un Estado nacional es derogar, en la secularización efectuada, el estado de preparación que todo judío debe realizar para la espera del mesías.
  Por lo tanto, considerarse el "Resto de Israel" como judío fiel y no israelita  [ciudadano de un estado-nación] es "partisanía" de vida judía, asi como partisanía creyente y filosófica.

martes, 4 de abril de 2023

Una de las desilusiones de esta época

Vivimos en una época de profundas desilusiones. Es muy cierto el lema punki: "nos han robado el futuro". Cada día más vamos hacia una sociedad profundamente desigualitaria, donde los derechos humanos esenciales solo los puede conquistar una parte de la población. Pero hay una desilusión que pasa desapercibida. Pocas veces señalada. Como la idea de una "sociedad del bienestar", esa configuración histórica de mediado del siglo xx, la socialización capitalista insiste y tiene una larga vida en el consenso consciente de la vida de enormes mayorías. Es lógico que se insista, que se piense, que solo el capitalismo de planificación indicativa, el neokeynesianismo, pueda brindar el acceso a los bienes "necesarios" de la sociedad de consumo. Pero en esta contemporaneidad constatamos que en el contexto actual de la globalización capitalista que explota paraisos laborales y fiscales esto no sucede, no logran los estados construir la integración social; las empresas se relocalizan en esos "paraisos", gran cantidad de países desinvierten en producción industrial y los capitales van a esas localizaciones. Solo le queda a los países que tienen recursos explotarlos a traves del extractivismo, sea agropecuario o minero. Pero este extractivismo no "derrama" capitales de inversión que promuevan posibilidades de consolidar una matriz productiva con mucha mano de obra. Como la consciencia del bienestar tal como la configuró la "sociedad de consumo" del siglo xx insiste, también es lógico que hoy tengan predicamento esas ideas canallas e insensatas de desregulación de los capitales. Y es lógico que asi avancen las ideas de derecha. Al paso, digamos: nada sucederá con la desregulación, no habrá reinversión en industrialización que de mano de obra. La reconfiguración del mundo del trabajo tiene una aceleración que solo integra a pocos, solo a algunos. Toda desregulación fortalecera el flujo de inversión financiera en permanente relocalización y fortalecimiento de algunos paraisos laborales donde sí hay industrias y producción; el resto del mundo seguirá penando y dependiendo de las "regalías" que pueda dejar el extractivismo. El triunfo casi total de la cooptación capitalista, llevado a cabo por el fetichismo de la mercancía, del tener, no solo insiste, forma parte de la conciencia común de la inmensa mayoría de la población. Pero sucede hoy, que la vida aspiracional que configuró el capitalismo de planificación indicativa por el contexto muy brevemente dicho, YA NO TIENE FUTURO. Por eso "no hay futuro", "nos robaron el futuro", como bien dicen los punkis. Pero la insistencia de esa consciencia explica el avance desenfrenado del pensamiento de derecha. Pero aquí venía a hablar de una desilusión, pocas veces, casi nunca, señalada. Quiero traer a la reflexión la desorientación del pensamiento de izquierda que sigue insistiendo en la mejora de las condiciones de vida social pero con el MODELO que construyó la sociedad keynesiana de consumo. Para ello sólo apuesta al "disciplinamiento" del capitalismo, casi solo insiste en la redistribución de subsidios estatales que lleva a cabo por el disciplinamiento impositivo del capital. Sabemos que eso no alcanza... A las desilusiones ideológicas mencionadas, se suma una que considero muy desalentadora para la cultura revolucionaria: el casi abandono por parte del pensamiento de izquierda de la idea del cambio revolucionario, de que otra socialización económica y política es posible; de que no se trata de construir una mejor sociedad dejando intacta la socialización actual. Es muy desesperanzador ver mucha izquierda que se autopercibe anticapitalista proponiendo programas de transición solo basados en el disciplinamiento del capital. Ver a muchas propuestas que se autollaman revolucionarias pero que en la practica tienen el "olor rancio" de la vieja socialdemocracia, cansada y a todas vistas fracasada.

sábado, 19 de marzo de 2022

Idea de Ivan Illich.

Siempre los vencedores del destino de la historia se apropian de la "razón" y la convierten en un Todo.

sábado, 21 de marzo de 2020

Spinoza, E, IV, 18, esc.

El "racionalismo" spinoziano puede definirse como la "conveniencia de la convivencialidad"; porque cuando los hombres se componen adecuadamente multiplican su potencia, no sólo la común, también la individual.

viernes, 28 de febrero de 2020

Pura anarquía.

Así como el Estado no puede obligarnos a ayudar a otros [Nozick], tampoco nos puede obligar a no luchar (de modo no violento) por la afirmación de los propios derechos individuales.

martes, 1 de octubre de 2019

Reinicio de la afirmación y de la resistencia.

A modo de microfilosofemas reinicio este bolg, y lo hago ahora provisionalmente con el espiritu del primer Wittgenstein: sobre aquello de lo que se puede decir algo afirmativa y como resistencia, de lo que se puede hablar, se lo puede hacer claramente; y de lo que no se puede hablar no se puede decirlo claramente. Bien, manos a la obra que hay mucha totalidad que desnaturalizar.

sábado, 2 de diciembre de 2017

El polemizar "quínico".

Cuando se dialectiza con el "pensamiento de la ocupación", cuando "partisanamente", o como "maquí" simbólico, se polemiza con la ideología hegemónica o con aquellas jergas contrahegemónicas que solapadamente esconden más del autoritarismo de siempre, se VIVE con mayúsculas una vida filosófica; como aquella de los "cínicos" del pasado. En cambio, cuando se vive consintiendo con el pensamiento de la "ocupación"... ya no se piensa por sí mismo... y se abandona el "bosque o el monte" de la lucha y se la pasa viendo como acomodarse con las "jergas de grupo" que van a garantizar reconocimiento seguro.

sábado, 5 de agosto de 2017

El populismo sin fin.

El populismo tiene larga vida en el siglo xxi. El capitalismo de elite profundiza desigualdades económicas, sociales y culturales. En una sociedad así es muy difícil la autoproducción de una subjetividad independiente. Porque las desigualdades profundizadas por un capitalismo que sólo garantiza determinados niveles de seguridad para una minoría lanza a las mayorías a la producción de dispositivos de "contención", fortaleciendo la "forma estado" paternalista. Larga vida tendrán esos dispositivos de contención de quienes se subsuman en la derrota producida por las desigualdades establecidas.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Resistencia simbólica.

Pasan los días, meses, años y el "relato nac&pop" sigue ganando adeptos; decíamos en la última y vieja entrada anterior. Mucha gente, como decía Vaneigem, es permeable al relato, tanto por su dependencia clientelar a la política de turno, como por cierta complicidad oportunista. Los maquis simbólicos, resistentes a las concepciones omnicomprensivas totalizantes, estamos siendo rodeados, segados poco a poco, cosechados y transmutados en la rebeldía, y poco a poco regenetizados por el relato "nac&pop". ¿Qué hacer cuando todo un conjunto de "aparatos ideológicos" están "ocupados", tomados por el discurso de la "democracia orgánica corporativa" y hegemónica de los oportunistas del populismo de turno? Algunos seguiremos resistiendo y seguiremos aprendiendo para hacer frente al "relato Leviatán" que subsume a la Argentina en la más destemplada servidumbre voluntaria de su historia política. La lucha está en los significantes, decíamos, no en los significados; como si se pudieran resignificar los tópicos comunes para relanzarlos en un renovado discurso. Para cambiar el discurso, para cambiar el relato, habrá que forjar nuevos significantes o reflotar aquellos deliberadamente ocultados por el populismo omnicomprensivo que se nos baja día a día, a cada hora. Es hora de una agenda simbólica nueva. Invito a los (im)posibles lectores a contrarrelatar el relato legitimador del populismo argentino. Tarea monumental. Sabemos que muchos "maquis", partisanos, han sido derrotados..., tal vez quede el exilio interno, el "bosque" de Bradbury, donde los rebeldes se refugien creativamente para recrear la memoria de aquellos significantes hoy "destituidos" por el relato totalizante del populismo oportunista disciplinador actual. A no aflojar. Cada día a contrarrelatar...

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La "insurgencia" se hace con "armas"

Parece cierto, así lo dice lo cuantitativo, algunos "científicos sociales" están de parabiénes con el gobierno K-peronista. Más inversión en investigación social, más "conicet" para lo filosófico-social. Claro, en tanto los investigadores "compren" los tópicos en boga y se subsuman en la dirección y para la justificación de la extensión del régimen simbólico nacional y popular. Y así circulan con potencia los tópicos comunes: "inclusión" social, lucha contrahegemónica nacional y popular, y toda la parafernalia estilistica y retórica del "relato" de la resignificación K.
Me viene a la memoria una cita que rescaté de un texto de R. Vaneigem, Tratado del saber vivir para uso de las jóvenes generaciones; parrafito que dice: "Actualmente las gentes están invitadas a una gigantesca cacería de mitos y de tópicos, pero -no nos hagamos ilusiones- son enviados sin armas o, peor aún, con las armas de papel de la especulación pura, al pantano de las obligaciones..." (p.61)
Lindo textito, nos deja pensando.
Los agentes del campo nacional y popular invitan a resignificarlo, a reactualizarlo... y muchos marchan felices y convencidos a las "fauces" de esos mitos y tópicos (sin ver los "colmillos" que los desgarran); y son engullidos sin darse cuenta, ¿sin darse cuenta?
¿Son filósofos?, ¿son científicos? o más bien mercaderes del saber.
Un filósofo no sale "de cacería" (de mitos o tópicos del sentido común) sin armas. Tiene que ir bien pertrechado; claro, a veces uno comprende, cuando las vituallas escasean aparece la tentación del antro común. Las palabras resisten las "piruetas" eruditas.
Pero no se puede hacer guerrilla simbólica sin "conceptos de guerra", sin, incluso una efectiva, maquinaria de guerra.
La "resignificación nac&pop" es la trampa de la trama de la comunidad (organizada) corporativa argentina. Y no se puede enfrentarla sin armas, o dicho de otra manera, con los mismos significantes, o con la misma "resonancia" semántica. La insumisión simbólica requiere nuevos conceptos insumisos, nuevos significantes. Sólo así se puede desmontar la trama tejida por los "descubridores de zonceras".
Algunas armas: están ahí. Son las "zonceras libertarias", las "zonceras nominalistas", buenas y zafías armas contra aquellos mitos y tópicos que nos recluyen en la fatalidad de un supuesto "ser nacional".

viernes, 25 de noviembre de 2011

El relato kirchnerista con plazo fijo.

Ahora sí, el relato nac&pop tiene plazo fijo. A partir del 10 de diciembre de 2011, la Presidente Cristina Fernandez dispondrá de mayoría absoluta en ambas cámaras del poder legislativo. No habrá excusas. Con todo el poder de su abrumadora reelección, la señora presidenta podrá efectivizar la Reforma Financiera, la Reforma Tributaria, para transformar el esquema regresivo impositivo en uno progresivo. Tendrá el poder de hacer cumplir la Constitución Nacional, en especial el Art. 14 bis. Podrá realizar las transformaciones estructurales que el país necesita y que por lo demás expresan diariamente los diletantes nac&pop del gobierno.
Alguien diría: por fin el relato dispondrá de herramientas constitucionales para las transformaciones nacionales y populares.
Para no estar apurado (aunque llevan más de 8 años gobernando), esperemos otros 6 meses, el relato pasará de significantes, de flatus vocis a realidad material efectiva.
Además, la señora presidenta, cuenta con la trama corporativa sindical empresaria para convalidar en la sociedad civil las transformaciones que proponga la mayoría de la sociedad política.
Esperemos, son sólo 6 meses.
Veremos si el "relato" seguirá como "relato sin más", o bien el relato era un paso previo de fortalecimiento de la conciencia nacional, preparatorio del material: "proyecto nacional".
Tengamos fe... ¿Será así, sucedera esto? O más bien estaremos entrando en la fase final del relato kirchnerista.
Porque, me imagino, quién podrá seguir sosteniendo el "relato" si éste no se traduce en praxis concreta.
Bueno..., el peronismo da, en especial para sostenerse en el poder apelando al magmático imaginario forjado por la exitosa contraofensiva católica-corporativa del siglo XX (la trama de la que hablabamos), que vino a redefinir y a reconfigurar la estructura de clases de la sociedad argentina (clases populares obedientes a la estructura "señorial" heredada). Contraofensiva aquella, que configuró, además, una trama social y política con una estructura de partido policlasista y sindicalismo corporativo obediente. El peronismo es efectivo en la utilización e invención de un "primitivismo político a la Argentina"; sostenido y justificado por un imaginario que nos tiene agarrado de las "pelotas" y nos impide (nos (E)vita) construir una alternativa realmente democrática y libertaria.

viernes, 2 de septiembre de 2011

La trama que entrampa.

Entonces: ¿cuál es la trama que entrampa a la sociedad argentina en el nacionalpopulismo? (Uno está tentado a escribirlo con "z" atento al fascismo de la Triple A y de montoneros, entre otras expresiones del peronismo) Preguntémonos: ¿cómo se consolidó la trama de captura social nacional-católica corporativa, que capta energías rebeldes?; ¿Cómo se sostiene y se reformula, y parece el "eterno retorno" de un primitivismo premoderno, prepotente, preindividual?; ¿qué trama embrolla, entrampa, repliega, las potencias individuales, condenándoles a las impotencias del patronazgo que promueven los mitoides de la teología política "nacional y popular"?
Aquí, por ahora, sólo conjeturas, esbozos y "resistencia partisana". Es difícil la guerrilla semiótica, la trama tiene entramado vastos territorios teóricos y prácticos. Aparece en la cultura argentina, a veces insólitamente conviviendo y a veces generando crisis, profundas contradicciones entre hegemonías. Y esto es lógico que suceda. Lo triste es percibir que uno (y muchos) nada tiene que ver con ellas, que repudia a estas por ser expresión, modos de captura del Leviatán social y estatal. Por un lado, los famosos sectores oligárquicos, diversos, y a veces con intereses contrapuestos. Expresión, también, del "microfascismo" vernáculo. No es que sólo le interese exportar y, entonces, "la pucha" dicen los nacionalpopulares les cuesta agregar valor industrial a los productos argentinos. No, sólo le interesa, como es propio de todo sector del capital: maximizar beneficios. Y si eso lo puede hacer, más rápido, a través de las enormes riquezas agrícolas del país, lo hace por ahí. Si el máximo beneficio lo obtiene parasitando al Estado, "chupándole" subsidios y así tímidamente manufacturando producto, lo hace por ahí, en tanto oligopolice o monopolice "nichos" del mercado interno. El "relato" nacionalpopulista habla de la falta de "conciencia nacional" de estos sectores y por eso los presentan como enemigos oligarcas, en tanto no se convierten y asumen ese mitoide absurdo y contra-natura de "empresariado nacional". En el capitalismo, el capitalista maximiza beneficios y en su ecuación económica no entran acciones sociales con arreglo a valores morales o éticos, sino sólo la "ética" de la racionalización con arreglo a fines (Weber); y esto pasa acá, en la China o en Marte..., o mejor, en Pandora!!!
Por otro lado, el vasto "partido" de los creyentes, de los seguidores, de los acólitos, del mito que afirma que los argentinos, los latinoamericanos ¡¡"inventamos la pólvora"!! Que sostiene que la resistencia anticapitalista puede llevarse a cabo por una "reforma espiritual" del empresariado y sus siervos. Que lo que importa es construir un proyecto de país integrado, "sin exclusiones", sólo bastando con tímidas redistribuciones (clientelares) de la riqueza; sin cambios estructurales. Para ello, un "festival" de subsidios especialmente al empresariado campesino, citadino y financiero. Y un "festival" de la tristeza y la impotencia de aquellos captados por el clientelismo político. Estos "partidarios" construyen "la trama", y disponen de medios: económicos, pues manejan el estado y son como el "pulgón", casi inextinguibles, diría Nietzsche. Pero además, como una expresión de "cabotaje" del hombre unidimensional posfordista, están convencidos de que la "pólvora" la inventaron ellos, y repiten, en cada lugar y ocasión, el microfascismo teórico de su "cantinela".
Al mejor estilo patrimonialista de los órdenes de dominación política tradicional, usan lo público como dispositivos de captura de las individualidades; enseguidas subsumidas y seducidas por los mitos tribales de la identidad popular, del proyecto nacional..., etc. "Flatus vocis"
Y por algún lado, desertando, en las perifierias, como aquellos memoriosos de Bradbury, dedicados a almacenar en la memoria los libros prohibidos, están las micro-partisanías que aborrecen los espíritus de tribu, la captación de las potencias individuales y por todos los medios intentan "devenir revolucionariamente individuos".
Pero la trama está ahí, en la primera de cambio de atención, atrapa. Hay que estar alerta. Porque a veces los nacional y popular se disfrazan de socialdemócratas y son tipos encantadores. (Cuantos favores le ha hecho la socialdemocracia argentina al nacionalpopulismo telúrico)
Y así lo público, el estado, se propone el lugar desde donde edificar la "comunidad organizada"..., aunque haya "anos contra-natura por doquier"!!! Lo importante es seguir "chupando", "viviendo" de la trama; contener, clientelar, mesetear a los empobrecidos por la bestia del Leviatán del capital. Y seguir, construyendo mil y uno mitoides para entrampar a las conciencias débiles...
Sin embargo, los "nominalistas de izquierda" seguiremos en la resistencia.

lunes, 22 de agosto de 2011

Cristina, el poroto y la trama.

El triunfo de la presidenta Cristina Fernandez DE Kirchner ( el DE es importante para un/a peronista, para señalar pertenencia e indicar a quién se le debe lealtad) en la última consulta al padrón electoral (14.08.2011) ratifica, no tanto la continuidad del Poder del Estado, sino la confirmación del "estado del poder" en la Argentina. Por supuesto, es difícil intentar una exhaustiva "radiografía" del poder en el entramado social de la Argentina contemporánea. Pero es una tarea teórica necesaria. Ensayemos aproximaciones.
Foucault, Deleuze, Guatari y otros, han explicado que el Poder político no es una concentración en la que el Estado aparecería como el "único" ejecutante ético de valores que la sociedad promovería o padecería dialécticamente. Para ellos, el Estado, entre otras instituciones, es un dispositivo, una máquina que expresa de un modo temporal, el estado, la circulación, la fluidez de las formas intersubjetivas de ejercerse el poder. El Estado no es más que la expresión del modo hegemónico, dominante, en que se ejerce el poder en las relaciones sociales. ¿Y cuál es el modo común, que subsume otros, de circulación del poder en la Argentina?
Sin rodeos, el paternalismo populista ha calado hondo en las relaciones sociales de la sociedad argentina. Sin duda, el peronismo, sucedáneo de la ofensiva contrahegemónica católica iniciada a fines del siglo XIX contra la modernidad liberal, expresa del mejor modo el espíritu "argento" del bovarismo social. Aquel que deposita en una trascendencia el saldo de la impotencia propia, pura construcción imaginaria de la consciencia desgraciada cristiana. Saldo que se propone "pagar" a través de la sumisión a alguna otredad maquínica. En los tiempos premodernos era la Iglesia Oficial la encargada de la tarea; hoy, y en el caso concreto del giro corporativo del Estado Argentino, impreso en los últimos 70 años, se conformó un Estado "familiar", como "comunidad organizada" que sea capaz de contener la supuesta impotencia de los desfavorecidos. El peronismo es la mejor expresión de ese "bovarismo social", capaz de empuñar la maquinaria estatal con eficiencia; no tanto para forzar la regulación de la libertad predadora, sino para "mesetear" la pobreza, contenerla, "bajo el ala" de un estado paternalista. Ayer fue la Fundación Evita, hoy la supuesta "redistribución de la riqueza" en la forma de subsidios clientelares no transformativos, que sólo estimula el consumo de los fetiches del mercado; muy lejos de una efectiva transformación de las relaciones sociales con justicia social; por el contrario fortalecedores de la estructura social opresiva.
Gracias al "poroto", sojización demencial del espíritu del capitalismo agrario vernáculo, el Estado argentino logra una inmensa recaudación fiscal que luego convierte en subsidios a los grupos económicos, a la banca, entre otros grandes beneficiarios, y lleva adelante una redistribución "mesetaria" de la riqueza para sostener un mínimo consumo, que incluso fortalece a los mismos grupos económicos subsidiados por el otro lado. De un lado o del otro se contiene solo temporalmente la caída de la tasa del plusvalor de las grandes corporaciones económicas y se conserva la impotencia del acceso al consumo inmueble o potente de la mayoría de la población.
Mientras "la familia estatal" provea voy zafando, vamos zafando; sé, sabemos, que poco cambia; me cuesta, nos sigue costando, el acceso a la propiedad necesaria o al trabajo genuino; pero, ya vendrá, pienso, pensamos... un no sé qué. Entonces sigo, sigamos...; apuesto, apostemos a la "conservación" del gobierno; te acordás, nos acordamos, de la crisis en la que nos dejó el neoliberalismo que desmanteló el estado de bienestar argento-peronista anterior.
En los bordes del nihilismo actual y cercano, como intemperie permeable al microfascismo reaccionario; en la nostalgia de un estado de bienestar corporativo y protector, "evitista" o "evitador", que "(E)vita" otras relaciones sociales posibles; se sigue fortaleciendo con prácticas y con votos de "consulta" a un "estado paternalista del poder". Populismo, que muy católicamente se capilariza de abajo hacia arriba, y en el "arriba" del poder se condensa imaginariamente en el liderazgo paternal protector.
¿Quedará la socialdemocracia republicanista como alternativa a ésta trama social esbozada?. "Difícil que el chancho chifle"..., para que "chiflar" (cambiar prácticas, imaginar otras posibilidades), si el orden del patronazgo... de la granja nos convida migajas. Sobre si habrá "rebeliones en la granja"..., esperemos que por esta vez no sean los cerdos sus conductores.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Corolario gráfico al post anterior con "pastillita" de sadismo.

Dijimos, en la entrada anterior, que la "nueva gobernabilidad" actúa "desde dentro" de la movilización social, con el objeto de disciplinar y controlar desde la inmanencia de los acontecimientos para desactivar cualquier germen antisistémico.
El artista REP expresa, tal vez, ese sentido en la siguiente viñeta, publicada horas después de la desocupación disciplinada del predio del Parque Indoamericano de Bs. As.:



La "nueva gobernabilidad", el nuevo arte de gestionar las poblaciones tiene por objeto darle un poco más de "hilo de carretel" al capitalismo. Ahora, la gestión política, le exige a los excluidos, a los trabajadores, disciplina y virtud. "Si quieren vivienda, ni se les ocurra tomar propiedad pública o privada", dicen los funcionarios... Vaya paradoja de un estado "nacional y popular" que legitima con institucionalidad y discursos la ajenidad, la separación entre trabajo y capital. ¡Al pueblo se le recomienda virtud, al capital grata acumulación!! Es decir, en terminos marxiamos: la lisa y llana expropiación de un sector por otro. Y eso es bueno, nos dicen, es "nacional y popular".
Donatien Alphonse François (el Marqués de Sade) reflexiona a través de uno de sus personajes libertinos: "...la virtud es útil a los demás (dicen los sofistas del sistema) y en este sentido es buena, ya que si es dado de no hacer más que el bien a los demás, yo, a mi vez, sólo recibiré el bien. Este razonamiento no es más que un sofisma: por el menguado bien que yo recibo de los demás... hago un millón de sacrificios que no me resarcen en nada. Al recibir menos de lo que doy, hago un mal negocio, soporto mucho más daño de las privaciones originadas por el hecho de ser virtuoso...; como el arreglo no es equitativo, no debo pues someterme a él... Queda ahora el mal que puedo causar a los demás por ser ... vicioso, y el mal que yo a mi vez recibiré si todo el mundo se me parece. Admitiendo una completa circulación de vicios, me arriesgo seguramente; pero la pena experimentada por lo que arriesgo es compensada...; y aquí es donde la igualdad queda restablecida, donde todo el mundo, más o menos, es igualmente feliz, lo que no ocurre, ni podría ocurrir, en una sociedad donde unos son buenos y los otros malos, ..."

Clarito. En una sociedad perversa, injusta, obrar virtuosamente es inequitativo para el que obra bien...
Después vendrán los kantianos, los habermasianos para convencernos de los beneficios de la virtud... revolucionaria..., y a darle letra a los políticos que retroalimentarán el esquema: "disciplina, votos nacionales y populares..., si no botas!!!"
La casa está en orden.

martes, 14 de diciembre de 2010

Maquiavelo, gobernabilidades y Villa Soldati.

L. Althusser en La soledad de Maquiavelo destaca una de las innovaciones teóricas del florentino: en una sociedad en transición, en una sociedad en crisis, la construcción de un nuevo estado (nacional) necesita de un nuevo tipo de soberanía, de un nuevo Príncipe, capaz de configurar una nueva gobernabilidad alejada de la vieja gobernabilidad feudal. Aquella sociedad en transición, del feudalismo al capitalismo, exige, lo advertía Maquiavelo, un nuevo estado en condiciones de "congelar" institucionalmente un nuevo tipo de articulación entre la configuración burguesa en ascenso y los gobiernos.
Maquiavelo sabe muy bien, lee Althusser, que el poder no nace del "lenguaje mítico del iusnaturalismo burgués", sino de la fuerza, de la capacidad de consolidar y legitimar socialmente el poder político. Sabe el florentino que la efectiva gobernabilidad del Príncipe va a depender, en el nuevo escenario de movilización de la incipiente revolución burguesa, de la eficiencia de las "técnicas" de control social de las multitudes en movimiento. Sabe, que para asegurar la nueva gobernabilidad del Soberano, el Príncipe necesita legitimar su externalidad institucional con determinadas artes de gestión de lo público. Por eso, los gobiernos, si quieren sostenerse y reproducir el poder, tienen que tener muy en claro cual es el territorio social en el que van a desplegar las técnicas de dominación, pues dos peligros, dice Maquiavelo, lo acechan: caer en la tiranía y el odio popular. Para evitarlos es preciso "enraizar" el poder en el pueblo; es decir, "maquiavélicamente" dicho: articular y atar eficazmente los sectores sociales relevantes con la institucionalidad gobernante. Esta inteligencia en la gestión y en el arte de gobernar poblaciones, reconfigurando la gobernabilidad, se hace más urgente y difícil cuando las sociedades atraviesan lo que A. Gramsci denóminó: crisis orgánica y no crisis políticas. En estas últimas, en las crisis políticas la activación de los mecanismos consolidados bastan para el control, para la reconducción y la disciplina social. En cambio, en épocas de crisis orgánicas, la sociedad (civil) se desconecta y desfasa de la institucionalidad política, lo que trae aparejado una profunda crisis de legitimidad de las instituciones públicas, y en lo social una diversidad de situaciones que se juegan entre la degradación y la creación potente, capaz de desestabilizar, no dialécticamente, sino afirmativamente el sistema; de ahí lo imperioso de activar una nueva gobernabilidad, en tanto se quiera reproducir y consolidar la configuración social establecida; en nuestro caso: la socialización capitalista. Nuevo "maquillaje" de gobernabilidad, nueva institucionalidad, para una misma matriz de valorización y acumulación privada de capital.
En nuestra época se agudiza la crisis orgánica del capitalismo, arrojando a multitudes enteras por fuera de los mecanismos básicos de "integración" de la socialización capitalista. La sociedad capitalista actual profundiza su incapacidad congénita de exclusión social; no tiene capacidad para asegurar a las poblaciones el acceso a las necesidades y a la apropiación de uso básicas. Por eso nos encontramos en una "sociedad en movimiento", en transición, hacia un incierto futuro que sólo la historia venidera dilucidará.
Por lo pronto, nuestros gobernantes parecen entrever la necesidad de activar nuevas formas, nuevas técnicas, para gobernar a las poblaciones. Los nuevos escenarios sociales exigen nuevas gobernabilidades. No alcanza con las técnicas tradicionales de control y represión social. Los mecanismos tradicionales del disciplinamiento están agotados al agotarse el Estado de Bienestar. Mucho de esto entrevió M. Foucault en su curso "Seguridad, territorio, población". Las elites dominantes comienzan a darse cuenta de la necesidad de una nueva manera de atender los desbordes sociales, para contenerlos, reconducirlos y eventualmente reprimirlos. Comienzan a darse cuenta de la necesidad de controlar la movilización social "desde adentro", desde la inmanencia, ya no alcanza con la externalidad de la fuerza disciplinante de los mecanismos tradicionales de contención e inclusión social. Controlando desde su interior a cualquier movimiento, movilización o desborde social para poner en juego elementos de desactivación de toda posible insurgencia antisistémica. Las vías tradicionales de disciplinamiento social, que hacían uso inmediato de la represión a la menor movilización social ya están agotadas y en gran medida han perdido su legitimidad. Para las "viejas" gobernabilidades estatales toda movilización social debía ser reencausada y ordenada, y, en ocasiones, activaba algunas reformas sociales y un reacomodamiento de la crisis política. Hoy, las nuevas gobernabilidades comienzan a advertir que más bien conviene alentar determinados tipos de movilización social, para activar desde dentro elementos de desactivación de gérmenes antisistémicos y activar elementos de una nueva manera de articular los movimientos con el gobierno y el estado.
En los sucesos que vienen abriéndose paso a partir de la toma del "Parque Indoamericano" en Villa Soldati de la ciudad de Buenos Aires, se advierte el tire y afloje, la disputa, el choque, entre estas dos maneras prácticas de entender la gobernabilidad de las poblaciones. Por un lado, el gobierno de M. Macri preocupado en cuidar las formas de la vieja gobernabilidad, porque considera que con esas prácticas puede medrar y obtener legitimidad de la clase media bonaerense. El viejo estilo conservador popular remozado: gobernar eficazmente y reprimir rapidamente toda movilización social desde la externalidad. Ellos saben que nada tienen que ver con los pobres, ni nada quieren tener con ellos, son algo molesto que hay que disciplinar al viejo estilo. Pero falla el macrismo al no advertir que la sociedad cambió.
Mientras tanto el gobierno nacional, que mejor entiende la necesidad de una nueva gobernabilidad, se "frotó las manos", disfrutando de como fracasaba el viejo estilo. Por eso, al principio del conflicto, entregó a la policia federal como fuerza de choque represiva del viejo estilo. Se alejó del conflicto para dejar mal parado al gobierno de M. Macri. Pero, con el correr de las horas, se dio cuenta que el naufragio del viejo estilo también puede salpicarlos a ellos. Pronto se dieron cuenta que era necesario intervenir en la crisis y activar inmediatamente el nuevo estilo de gobernabilidad, actuando articuladamente con la movilización social para reconducirla y desactivar los gérmenes antisistémicos de la misma.
Hasta ahora, los Kirchner han sido eficaces a la hora de poner en marcha la nueva gobernabilidad, veremos si eso alcanza para hacer frente a la feroz crisis orgánica del capitalismo argentino.

martes, 7 de septiembre de 2010

Cambio (subversión) conceptual.

Para algunos, la expresión: filosofía partisana, provoca una sonrisa conmiserativa, una mala adjetivación de algo que debería resguardar sus formas académicas de producción. Para otros, constituye, una "gaya ciencia" intranscendente, y más que intempestiva, patológica.
En verdad, el nombre de este blog, no pretende construir un nuevo concepto, porque su significación es impropia, es pura barricada semiótica.... Quiere sí, afirmar una intención, tal vez la orgullosa pretensión de ir des-atando los lugares comunes del bien pensar tradicional, un hacer tanteando la de-construcción, o mejor destrucción de los fundamentos ontológicos de las formas conceptuales que adopta el discurso político-filosófico contemporáneo, que se trasunta en legitimación de determinadas prácticas políticas.
Intentando "tejer" otra symploké política significativa, capaz de leer mejor la gramática de constitución de las condiciones de producción subjetivas y biopolíticas de nuestro tiempo. Revisar y reveer nuestros pensamientos, nuestros acuerdos conceptuales bienintencionados, tanteando su captura, su "colonización", por aquellos conceptos "totales" que pregonan la renuncia de las potencias singulares en aras de una "mejor" universalidad estatal y disciplinaria. En procura de otro discurso, cautamente desplazado, de la inocencia teológica-política de aquellos que repiten: más inclusión, más estado, más "universalidad comunitaria trascendente"..., de aquellos intelectuales o publicistas, que con displicencia, sacrifican u olvidan rapidamente la particularidad, o la subsumen en un "orden universal" (kósmico) de pronta seguridad sumisa.
Guerrilla semiótica contra el imperio de una trascendencia inintencional que procura la "salvación" de los que "esperan" ser salvados. La partisanía filosófica va exigir el combate contra las "teologías políticas" de la sumisión.
Los "rapidamente ilustrados" viven en la inercia moderna de despachar la quimérica sumisión religiosa; les gusta pasarse prontamente de "bando", haciéndose "laicos" combatientes contra las supersticiones. Pero le hacen un guiño a la "bestia triunfante" de un tipo de pensamiento ilustrado que reivindica la trascendencia "salvífica" y moral de las regulaciones normativas excepcionales, lo que algunos llaman el "estado permanente de excepción".
Por nuestros "pagos" hay mucha tierra fértil para las semillas de la servidumbre voluntaria. El triunfo hegemónico del esencialismo nacional-católico permeó hasta los más insospechados rincones de la contracultura anticapitalista, creando el "antibiotico semiótico" (anti-libertario) que activa la frase: ojo, no seas "gorila"!!!
Al dialectizar, se cae en la propuesta de otra sumisión, ahora menos abonada de metáfora pastoriles pero más extraviadas de las diferencias subjetivas históricamente constituidas.
Conviene desertar de esa dialéctica hacia una producción filosófica capaz de reivindicar la inmanencia de las singularidades.

lunes, 31 de mayo de 2010

A 50 años de la Crítica de la Razón Dialéctica. 1ª Conjetura de lectura.

En 1960, hace 50 años, la editorial francesa Gallimard publicaba el libro de Jean-Paul Sartre, Crítica de la Razón Dialéctica. Tres años después, nuestra editorial Losada hizo lo propio en lengua castellana. La monumental obra intentaba, entre otras cuestiones, dilucidar: ¿Puede la razón (como comprensión de la existencia), con y en el lenguaje, captar, hacer inteligible el sentido alienante de aquellos institutos de control de la praxis social, en tanto totalidades sintéticas de captura (en el caso de que estas existan y atento a cómo existan) de los conjuntos prácticos?
La Crítica de Sartre, más que respuesta acabada, es esbozo y problema de los límites de la reflexión filosófica a la hora de pensar los caminos de la revolución y la transformación social. Sartre sabe, que en la respuesta a la cuestión se juega una noción, una concepción de filosofía. Recupera así, una de las mejores tesis de la filosofía marxiana de la praxis: comprender es hacerse en libertad, inteligir es desobjetualizarse, "curándose" a través de una praxis autoconciente. Y, sabe, que este hacerse transformativo (y comprensivo) es resistente a cualquier captura institucional o idealista de las ideologías racionales y burocráticas imperantes en pleno siglo XX. Enfoca Sartre todos sus "dardos" hacia la filosofía "marxista" que justifica el burocratismo de partido; pura alienación de lo práctico vivo por medio de dispositivos prácticos-inertes trascendentales. En esta alienación de la praxis (burocrática y estatal) la comprensión no se realiza porque el hacerse pierde inmanencia y singularidad autoconstituyente. Por eso Sartre se propone integrar los logros del pensamiento existencialista para la edificación de una racionalidad materialista capaz de hacer inteligible toda la dimensión antropológica de los conjuntos prácticos; racionalidad atenta a las reificaciones que acechan en todo proyecto colectivo.
A modo de homenaje, vaya esta primera conjetura de lectura, revalorizando, por si hiciera falta, a la Crítica de la razón dialéctica como un valioso instrumento de intervención teórica.

lunes, 17 de mayo de 2010

La biopolítica del Bicentenario.

El centenario nos encontró con ley de residencia, represión a las organizaciones obreras, "colonización" terrateniente, entre otras cosas, consolidación de la oligarquía conservadora a través del fraude electoral, del más impune terrorismo de estado y la puesta en marcha de algunos dispositivos biopolíticos modernos, que finalmente completaron el radicalismo y el peronismo gobernante.
Hoy, en el Bicentenario la "clase política argentina" sea conservadora liberal o conservadora populista sigue preocupada por re-legitimar la cultura política tradicional, asentada en la representación corporativa de la partidocracia. Desde la última dictadura la militancia política de los partidos tradicionales transitó erraticamente subordinada a la configuración del poder resultante del orden disciplinario abierto por el "Proceso de Reorganización Nacional". El hartazgo popular y el desprestigio de esta dirigencia política vacilante, posibilista y ajustadora se precipitó cuando al zarpazo apropiador de los recursos de la clase media y al ajuste sin fin de los noventa se sumó a la estrategia destituyente del peronismo en la oposición. Esta des-legitimación se veía abonada por el insurgir de nuevas organizaciones sociales y políticas con lógicas militantes francamente alternativas a la representación político-social tradicional y corporativa. Un incipiente anticapitalismo crecía como emergente de las estrategias de superviviencia de los sectores excluidos por las políticas neoliberales de ajuste.
Urgía "modular el control" de estos fenómenos sociales, para la tarea, cierta dirigencia política (duhaldista-kirchnerista) acertó en restaurar un nuevo populismo "progre", capaz de poner en marcha nuevos dispositivos biopolíticos de contención (y de control) social. El objetivo: domesticar, cooptar y reencauzar la insurgencia de los nuevos movimientos sociales, tornar irrelevante su potencia política. Junto a esto y gracias a las fenomenales ganancias de los agronegocios, implementar retenciones a las exportaciones de granos, que afectan sólo a los medianos y pequeños empresarios agropecuarios, y de este modo estabilizar las cuentas fiscales; dejando que el ajuste lo hagan los formadores de precios que succionan el poder adquisitivo de los trabajadores.
En resumen, el esquema propone: contención salarial, ajuste por el mercado, cierto crecimiento económico que beneficia a determinados grupos económicos, estabilización fiscal y, para subordinar a los nuevos movimientos sociales, depotenciar las nuevas lógicas de empoderamiento y autonomía construidas durante los años 90 e inicios de los primeros años de la década.
Estos nuevos colectivos emergieron como estrategias de superviviencia y de la necesidad de nuevas prácticas políticas ante la farandulización menemista de los 90. Duhalde lo anunció, se necesitaba alguien con fachada "progre" capaz de restaurar los modos tradicionales de la cultura política populista-conservadora para contrarrestar las demandas populares y la insurgencia alternativa de los movimientos sociales.
Kirchner puso manos a la obra, su "país en serio" va a poner en marcha nuevos dispositivos biopolíticos, entre los cuales juegan un rol fundamental los planes sociales, procurando "evitar" el crecimiento de la potencia política de los nuevos movimientos sociales; definiendo, más bien, a la población a partir de sus carencias y no desde sus potencias políticas. Atrapando, cooptando, algunas de esas nuevas potencias y reconduciéndolas al campo práctico del hacer político representativo tradicional. Depotenciando lo nuevo subterráneo que venía insurgiendo desde las estrategias inmanentes y autoconstituyentes de los sectores populares, que con otras prácticas y otras lógicas de construcción políticas, asentadas en lo familiar-comunitario, en la producción de valores de uso, en la desjerarquización y la horizontalidad.
El bicentenario nos encuentra con políticas de estado que tratan de poner en juego algunos resortes biopolíticos para la modulación y el control de lo alternativo, sin conmover los resortes de la estructura de poder existente. Además, se apela a la construcción imaginaria mediática de la simbólica contradicción peronista fundante: el enfrentamiento propagandístico con la oligarquía terrateniente. De ese modo, la estrategia kirchnerista binariza un aparente enfrentamiento con la estructura de poder del país, construyendo el polo del progresismo posible. Al remozar la simbología peronista y actualizarla con ingredientes de la llamada "transversalidad" funda la ofensiva material de los planes sociales paternalistas, lo que produce la estancación de los nuevos movimientos sociales y la relativa contención social. Puro "gatopardismo" que no modifica el poder económico, político y sindical en la Argentina. Habrá que esperar al Tricentenario...